A finales de Mayo de 1998 un grupo de investigadores del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, en compañía de funcionarios del INVEMAR y de la Unidad Administrativa Especial del Sis- tema de Parques Naturales Nacionales, realizó en la isla Malpelo una serie de observaciones sobre la fauna terres- tre y marina.
Malpelo, la única isla oceánica del Pacífico colombiano, es un pequeño promontorio rocoso abrupto con costas acantiladas. Se encuentra a 3°58’30’’ N, 81°35’40'’ W y está aislado del territorio continental colombiano por más de 300 kilómetros; el punto más cercano es la Bahía de Buenaventura a 188 millas náuticas (unos 330 kilómetros). Tiene una extensión de 35 ha y emerge unos 376 metros de altura sobre un mar monótono; rodeando la isla princi- pal hay diez pequeños peñascos. La isla es la cúspide de la cordillera dorsal de Mapelo, que se levanta paralela a la costa continental desde una profundidad de 4.000 metros. Malpelo es el punto más occidental de Colombia y le otor- ga al país 200 millas náuticas de mar territorial en el océano Pacífico (zona económica exclusiva). Sus aguas limitan con las de Costa Rica e incluso le da derecho sobre la Antártica, ya que según la Teoría de Defrontación, Malpelo “mira” directamente hacia el Continente Blanco y por con- siguiente le brinda a Colombia la oportunidad de reclamar una pequeña porción de territorio antártico.
A simple vista parece un montículo inhóspito, de aspecto desolado y carente de vegetación y fauna. Sin embargo, ha sido llamada la “roca viviente” por la gran variedad de organismos que la convierten en su hogar permanente o de paso. Los animales de la isla son bien peculiares: están bien adaptados al sustrato rocoso y en gran parte de- penden de le escasa vegetación y del aporte de nutrientes provenientes del mar.
La roca está habitada permanentemente por Infantes de la Marina Colombiana para ejercer soberanía territorial y periódicamente es visitada por turistas (por lo general gru- pos de buzos deportivos) y barcos pesqueros.
Para los científicos del Instituto Humboldt el objetivo de la expedición consistió en recopilar información sobre los componentes de la fauna asociada a la isla. Durante varios días se realizaron colecciones de referencia de organismos terrestres y observaciones de campo sobre la composición de especies. Los resultados se presentan en el presente documento.
IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA ECOLOGÍA EN ISLAS Y SU SIGNIFICADO BIOGEOGRÁFICO
En general las investigaciones biológicas de islas han teni- do un valioso papel en el desarrollo de las teorías de evolución, biogeografía y ecología. Las ideas planteadas por Darwin y Wallase sobre la variabilidad de los organismos y
la selección de las especies se originaron en la observación en islas tropicales. Igualmente, el planteamiento de la teoría sobre la influencia de los procesos de una población en la diversidad de las especies de una isla (Mac Arthur & Wilson 1967), ha tenido una trascendental influencia en el desarrollo de la ecología. A partir de esta teoría se han formulado distintas predicciones sobre inmigración, evolución y equi- librio de las especies resultantes.
El estudio de cada isla en particular es importante ya que representa eventos geográficos únicos y brinda la oportunidad de realizar investi- gaciones sobre los efectos del aislamiento geográfico en las especies. Las poblaciones residentes de las islas pueden expandir o mo- dificar su nicho, reducir el nivel de variabilidad genética o, si están aisladas por mucho tiempo, pueden formar nuevas especies. El caso de la isla Malpelo es particular ya que está ubicada en una zona de convergencia de importantes corrientes marinas por lo que sirve como puente para la fauna marina del Indo Pacífico y el Pacífico americano. Igualmente, está localizada en la confluencia de los vientos Alisos del sur y del norte, lo que le proporciona una gran cantidad de lluvia y humedad. Es importante mencionar que por su origen geológico, la isla no tiene fuentes de agua dulce (solamente se forman pequeños charcos de agua condensada y/o lluvia en fisuras de la roca) y que su fauna y vegetación han tenido que adaptarse a esta ruda condición. Desde los tiempos de la Colonia existen crónicas sobre pequeñas expediciones que han desembarcado en Malpelo. Sin embargo, la pri- mera vez que un científico visitó la isla fue en 1895: se trató de Townsend, quien realizó algunas colecciones de aves. Desde enton- ces algunas expediciones han llevado a cabo colectas e investigacio- nes. La expedición del Instituto Humboldt hizo énfasis en la fauna te- rrestre de la isla, ya que la flora está compuesta solamente por líque- nes, algas, musgos y unos pocos helechos.
RESULTADOS DE LA EXPEDICIÓN
Aves
Debido a lo pobre del sustrato rocoso de la isla,
los nutrientes que necesitan los organismos
vivos que la habitan provienen del mar y las
aves son uno de los principales proveedores.
Gracias a ellas se mantiene el equilibrio
ecológico en la isla ya que el guano que produ-
cen (rico en fosfato y minerales) sirve como
fertilizante para la vegetación y como alimento
para algunos invertebrados, reptiles y crustá-
ceos. De la misma manera, el guano que es-
curre con el agua lluvia al mar es la base para
la existencia de algas y otras formas
fitoplanctónicas, a su vez alimento de reptiles
y crustáceos.
Para la isla Malpelo se habían registrado hasta
la fecha de la expedición 20 especies de aves.
Durante la visita se observaron 5 nuevas especies, todas ellas visitantes ocasionales. Algunas aves fueron colectadas y ahora se en-
cuentran depositadas en el museo de
ornitología del Instituto Humboldt en Villa de
Leyva.
Nuevos registros de aves para la isla:
* Bubulcus ibis: esta garza originaria de África
y del sur de Europa fue registrada por primera
vez en el continente Americano en 1937; se
desconoce si esta especie fue introducida por
el hombre o si llegó como producto de una dis-
persión natural. El primer registro publicado
para la especie en Colombia fue en 1948 en el
departamento del Valle, y en menos de sesen-
ta años ha ampliado su distribución geográfica
desde Argentina hasta Canadá. El hallazgo de
esta garza en la isla Malpelo es una muestra
de su gran capacidad de dispersión.
En la expedición se observaron dos individuos:
un adulto con plumaje reproductivo y un juvenil
que murió aparentemente de hambre dos días
después de que la expedición llegara a la isla.
* Tringa flavipes: entre agosto y abril es fre-
cuente ver a este chorlito; por lo general a la
orilla del mar, en ciénagas y en pantanos de
agua dulce. Se reproduce en Norteamérica y a
principios de agosto, cuando la temperatura y
disponibilidad de alimento se reducen consi-
derablemente, viaja en un vuelo directo hasta
Suramérica. Permanece en el trópico hasta 8
meses al año y regresa a Norteamérica para
reproducirse. Se le observó cazando al vuelo
sobre el suelo rocoso en el interior de la isla.
* Dendroica pensylvanica: A las aves de este
grupo las llaman reinitas y pertenecen a una
rara especie migratoria de Norteamérica en
Colombia. Solo había sido registrada tres ve-
ces en nuestro país: en Tolima, Valle del Cauca
y Santander. Se reproduce en Norteamérica en
hábitats secundarios y durante la migración
tiende a utilizar zonas boscosas, especialmente
bosques desiduos, para alimentarse de peque-
ños invertebrados y frutas que captura median-
te rápidas maniobras al vuelo. En la isla Malpelo
se observó un adulto con plumaje reproductivo
cazando pequeños invertebrados al vuelo des-
de áreas sombreadas entre las rocas.
* Setophaga ruticilla: Al igual que la anterior
especie, es llamada reinita y se reproduce en
Norteamérica en una gran variedad de hábitats
boscosos y secundarios. Durante la migración
de invierno se le observa también en una amplia gama de hábitats: manglares, rastrojos,
bosques secos y húmedos, y a través de un
amplio gradiente altitudinal. Se alimenta prefe-
riblemente de invertebrados, y ocasionalmen-
te (sobre todo durante la migración) de semi-
llas y algunas frutas. Se le observó cazando al
vuelo pequeños invertebrados sobre perchas
expuestas.
* Empidonax traillii: Este atrapamoscas es un
típico migratorio visitante del trópico. General-
mente se le observa en zonas abiertas, bor-
des de bosques y en matorrales arbustivos.
La mayoría de los registros en Colombia han
sido bajo los 1.000 metros de altura sobre el
nivel del mar, aunque existen reportes en la sa-
bana de Bogotá a 2.600 msnm. Se les obser-
vó cazando insectos al vuelo desde perchas
expuestas. Los avistamientos de esta especie
fueron realizados al lado del campamento de
la Armada, en donde gran cantidad de material
orgánico y sintético se acumula; aparentemente
hay un gran número de insectos asociado a
los desperdicios.
Todas las nuevas especies registradas, excep-
tuando la primera, son migratorias del hemisferio norte. Seguramente quedaron atrapadas
por los vientos que ocasionan el fenómeno del
Niño y arribaron a la isla al desviarse de su ruta
conocida. Es poco probable que los individuos
observados en la isla consigan suficiente ali-
mento para acumular la energía en forma de
grasa, necesaria para su vuelta a al sitio de
origen. Esto significa que es muy probable que
mueran en la isla o en el mar al intentar conti-
nuar con la migración.
Vale la pena mencionar que durante los prime-
ros meses del año los vientos alisios causan
fuertes corrientes con dirección sudoeste des-
de el golfo de Panamá hacia el océano Pacífico, allí golpean las islas Malpelo y Galápagos.
Cuando estos vientos soplan fuerte y por lar-
gos períodos de tiempo se forma la condición
climática llamada El Niño. Los nuevos regis-
tros obtenidos durante la expedición son una
valiosa evidencia para demostrar que la pro-
babilidad de colonización de áreas remotas por
aves es un evento mucho más frecuente de lo
que se supone. Sin embargo, son necesarias
observaciones más periódicas de la avifauna
presente en la isla para poder documentar
mejor este fenómeno.
Otras aves de especial interés en la isla:
* Sula dactylatra: el «Piquero» es la especie
más abundante de Malpelo; en 1945 Murphy
estimó su población en 25.000 individuos. Las
parejas son altamente territoriales y defienden
activamente sus lugares de anidación, peque-
ñas plataformas formadas por piedritas. En la
fecha de la expedición del Instituto Humboldt
se observaron juveniles en sus diferentes es-
tados de desarrollo: huevos, polluelos y
subadultos que ya pueden volar sin dificultad
pero que aun son alimentados por sus padres.
Aunque algunos individuos ya habían alcanza-
do la edad reproductiva, la mayoría de la colo-
nia se encontraba con juveniles en avanzado
estado de desarrollo. Debido a su abundancia
es probable que esta especie sea un impor-
tante componente para mantener la cadena
trófica en la isla: los excrementos y restos de
pescado, polluelos muertos y cascaras de hue-
vo de Sula dactylatra son la fuente principal de
materia orgánica que recibe Malpelo. Y las po-
blaciones de otras especies residentes depen-
den de este material para su supervivencia. No
obstante, se requieren investigaciones conti-
nuadas de esta especie para conocer aspec-
tos fundamentales de la biología y ecología de
la isla. En este sentido, Malpelo ofrece exce-
lentes condiciones y probabilidades para el
desarrollo de investigaciones sobre la historia
natural de los «Piqueros» y la fauna asociada.
* Fregata magnificens: se observaron más de
20 fragatas sobrevolando la isla y los islotes
del sur. Pertenecen a un pequeño pero interesante grupo de aves marinas tropi-
cales: son las únicas aves marinas que nunca
se posan sobre el agua. Se alimentan de pe-
ces voladores, calamares y son especialistas
en robarle su presa a otras aves marinas; en
relación con su peso tienen las alas más lar-
gas de todas las aves.
* Anous stolidus o minutus: Se trata de dos
especies diferentes, pero debido a su pareci-
do es muy difícil distinguirlas. Las únicas dife-
rencias son el tamaño y una ligera variación
en la forma de la cola. Ambas son gregarias,
de vuelo fuerte y rápido, nadan bien y general-
mente se posan sobre el agua. Se alimentan
de pequeños peces, como sardinas y anchoas.
Más de 25 individuos de una o de las dos es-
pecies fueron vistos perchados sobre las rocas a pocos metros del agua. Observacio-
nes detalladas y la colecta de especímenes
son importantes para poder determinar con pre-
cisión el número de ejemplares de cada especie.
* Gygis alba: cinco individuos de esta llamati-
va gaviota blanca fueron vistos volando o
perchados sobre algunas grietas altas en los
escarpes de la isla. Se colectó un macho con
120 g de peso. El contenido estomacal estaba
conformado por pequeñas escamas de pes-
cados. La información disponible sobre esta
ave es muy escasa; este es el primer ejem-
plar de la especie colectado para Colombia.
* Creagrus furcatus: Esta gran gaviota tiene
más de medio metro de largo y es de hábitos
nocturnos. Se alimenta de pequeños peces y
calamares. Varios individuos fueron observa-
dos volando en la noche alrededor del buque
oceanográfico ARC Malpelo, seguramente
atraídos por la luz de cubierta, comportamien-
to que suele ser frecuente según la tripulación.
Reptiles
Como se mencionó anteriormente, los reptiles
de la isla dependen de los desperdicios y restos de comida aportados por las aves, espe-
cialmente por Piqueros. Las poblaciones de
reptiles que habitan la isla presentan densida-
des altas, en especial las de Anolis agassizi,
que pertenece a la familia de las iguanas. Este
lagarto, de color verdoso similar al de los líquenes que cubren las rocas, se alimenta de
insectos (moscas, hormigas, grillos y escarabajos) y de cangrejos juveniles de la especie
Gecarcinus malpilensis. Presenta un marca-
do diformismo sexual (el macho posee un cres-
ta negra) y tiene un comportamiento territorial.
El lagarto Diploglossus millepunctatus también
es habitante de la isla. Llega a medir 27 cm de
largo y se alimenta de los restos regurgitados
por los piqueros para sus crías. Vale la pena
mencionar que esta especie reconoce el soni-
do de los polluelos de piqueros cuando van a
ser alimentados, y se ubica alerta en grietas
cerca de sus nidos.
La otra especie de reptiles que habita Malpelo
es Phyllodactus transversalis, o lagarto geco.
Aparentemente tiene hábitos nocturnos y se
alimenta de insectos. Es el de mayor tamaño
(alrededor de 30 cm de largo) y durante el día
se refugia en grietas.
Se colectaron 9 individuos de Anolis agassizi,
5 de Diploglossus millepunctatus y 3 de
Phyllodactus transversalis. Todos los ejempla-
res colectados reposan en la colección de
herpetología del Instituto Humboldt.
Invertebrados
Por tratarse de una isla oceánica, Malpelo po-
see un alto grado de aislamiento, fenómeno
especialmente interesante de investigar en la
fauna de invertebrados. El material colectado
comprende 2 phylla, Annelida (lombrices y grupos cercanos) y Arthropoda (arañas, insectos
y miriápodos). En este último grupo se distinguieron 5 clases, 13 órdenes y unas 25 familias, con alrededor de 40 especies. Se observaron otros artrópodos (por ejemplo, cangre-
jos de la familia Gecarcinidae) e invertebrados,
pero no se coleccionaron. A pesar de que la
fauna de invertebrados de la isla es poco abun-
dante, las escasas especies sirven como sus-
tento alimenticio para los reptiles.
En cuanto a hormigas, en 1975 Wolda había registrado las siguientes
especies: Odontomachus sp., Pheidole sp. y al parecer una Strumigenys
(un género de hormigas de hojarasca o troncos caídos, depredadoras
de colémbolos), hallada en el estómago de un lagarto. En la expedición
se encontró una especie depredadora (Odontomachus bauri), una
omnívora (Solenopsis sp) que no había sido registrada con anterioridad
en la isla, y una de dieta generalista (Pheidole sp.). Se trata de una
comunidad muy exigua y ecológicamente pobre, pues en la costa con-
tinental más cercana pueden encontrarse más de 150 especies con
gran amplitud de formas de vida. Con el nuevo registro de Solenopsis,
la myrmecofauna de Malpelo comprende 4 géneros y 4 especies.
La única especie de hormiga determinada, Odontomachus bauri, po-
see una distribución muy amplia en la Región Neotropical. Al parecer,
fue introducida en la isla por el hombre, como sucedió en las Islas
Galápagos. Las obreras de Malpelo, no obstante, poseen patrones de
coloración diferentes a los de las poblaciones continentales. Aparente-
mente, Malpelo no posee endemismos desde el punto de vista de hor-
migas, aunque hay que esperar la definición del estatus taxonómico de
las Solenopsis y Pheidole.
De la fauna de coleópteros (escarabajos) sobresale una especie de
Platynus (Carabidae: Harpalinae: Platynini), ya que ni la familia ni el
género habían sido registrados antes para Malpelo. Se confirmó que se
trata de una nueva especie de carábido, con una morfología externa
bastante inusual para el género y muy diferente a las poblaciones con-
tinentales de Colombia y Ecuador, lo que sugiere que no se tarta de una
introducción accidental, sino de un endemismo.
RECOMENDACIONES
* La isla presenta las condiciones ideales para realizar investigación
científica en ecología, evolución y en comportamiento de las especies.
Se trata de una oportunidad única en un sitio único; es entonces impor-
tante estimular a las universidades y a sus estudiantes de pregrado y
postgrado para que realicen investigaciones, haciendo énfasis en la
relación de las especies con las cadenas tróficas.
* A pesar de que la isla representa un trampolín para la dispersión de
numerosos organismos marinos, es muy poco lo que se conoce sobre
su composición y ecología. Es entonces necesario reforzar la investi-
gación de la biodiversidad que existe en la gran extensión de mar terri-
torial que Malpelo le otorga a Colombia.
* Es urgente la implementación de mecanismos para aminorar los im-
pactos que a largo plazo generan algunos métodos inadecuados de
pesca (artesanal e industrial) y la extracción de material por parte de
buzos. De la misma manera, es importante preparar medidas de prevención y reacción en caso de contaminación por vertimiento de hidro-
carburos.
* Desgraciadamente no existe un manejo adecuado de las basuras
que se producen en la isla. En los últimos años una zona al lado del
campamento de los Infantes de Marina se ha utilizado como basurero y
gran cantidad de desperdicios no biodegradables se han acumulado.
Para evitar que el problema siga creciendo, se recomienda a la Armada
Nacional que clasifique y que posteriormente retire los desechos. Con
los cambios mensuales de guardia es posible sacar las basuras de la
isla. Igualmente, es necesario inventariar el material que ingresa con
los visitantes y comprobar que posteriormente salga otra vez de la isla
con los turistas.
* La isla se ha llenado de graffitis, y aunque no se cree que esto afecte
las poblaciones de fauna residente, sí contamina visualmente el entorno. Recomendamos a la Armada Nacional que lleve a cabo una ac-
ción para borrar los graffitis y que elabore un libro de visitantes en donde
los marinos puedan dejar registradas las anotaciones de su visita. La
presencia del Estado en la isla debe respetar los entornos naturales.
* Los Infantes de Marina que prestan servicio en la isla tienen gran can-
tidad de tiempo disponible que podrían dedicar al apoyo de actividades
de investigación científica. Podrían cooperar en la toma de datos nece-
sarios para el seguimiento de poblaciones de fauna en la isla. Reco-
mendamos a la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Par-
ques Nacionales Naturales proponer proyectos de investigación que
contemplen la colaboración activa de la Marina. Este mecanismo podrá
ampliar la comprensión de la biología de la isla y será a la vez un medio
de educación y formación.
* Dada la abundancia e importancia trófica de las aves, en especial de
las marinas, se ha propuesto elaborar una guía de las especies de
Malpelo. Este manual, más que un documento de dominio público, pre-
tende dar a los Infantes de Marina residentes una herramienta para co-
nocer las diferentes especies locales. Con esta capacitación podrán
recolectar información periódica de gran utilidad para el conocimiento y
estudio de la isla.
* A pesar de que Colombia es miembro adherente del Tratado Antártico
desde 1988, para poder reclamar territorialidad en la Antártica ante la
comunidad internacional, debe desarrollar planes de investigación cien-
tífica de gran calidad del ambiente antártico.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
* Blake , E.B. 1939 The Auk, 56, P 470.
* Dugand, A. 1954 Bubulcus ibis ibis (Linnaeus) en Colombia. Lozania
(Acta Colombiana), No.8, pp.1-7.
* Gorman, George C. Y T.L. Chorba. 1975. Terrestrial Biology of Malpelo
Island: a Historical Review. En The Biological Investigation of Malpelo
Island, Colombia, ed. J.B.Graham. Smithsonian Contributions to Zoology
176: 9-12.
* Graham, J. B. 1975. Introduction. The Biological Investigation of Malpelo
Island, Colombia. En Smithsonian Contributions to Zoology 176: 1-8.
* Mac Arthur , R. H., and E. O. Wilson. 1967. The theory of island
biogeography. Princeton University Press, Princeton, N. J.
* Townsend, C. H. 1895 Birds from Cocos and Malpelo Islands, with
notes on petrels obtained at sea. Bull. Mus. Comp Zool., Harvard, 27:121-
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* Wetmore. A. 1951. Smiths. Miscel. Coll., 117, N° 2 P. 1
* Wolda, H. 1975. The Ecosystem of Malpelo Island. En: The Biological
Investigation of Malpelo Island, Colombia, ed. J.B.Graham. Smithsonian
Contributions to Zoology 176: 21-76
El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von
Humboldt tiene como misión promover, coordinar y realizar investiga-
ción estratégica para la conservación y uso sostenible de la diversidad
biológica en Colombia.
El equipo de la expedición estuvo conformado por Fernando Gast, Mauricio Álvarez y Elvia González del Instituto Humboldt. Oscar Solano y Hernando Hernández del Invemar, Sandra Bessudo, César Murillo, Luis Cadena, Pedro Londoño y Mario Silva de la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales. La logística del transporte, seguridad en el mar, alimentación y hospe- daje fue asumida por el Capitán Julio E. Vargas del ARC Malpelo de la Armada Nacional, y por toda la tripulación. Documento preparado por Mauricio Álvarez, Fernando Gast y Sebastián Krieger. Ilustraciones de Robin Schiele.
El equipo de la expedición estuvo conformado por Fernando Gast, Mauricio Álvarez y Elvia González del Instituto Humboldt. Oscar Solano y Hernando Hernández del Invemar, Sandra Bessudo, César Murillo, Luis Cadena, Pedro Londoño y Mario Silva de la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales. La logística del transporte, seguridad en el mar, alimentación y hospe- daje fue asumida por el Capitán Julio E. Vargas del ARC Malpelo de la Armada Nacional, y por toda la tripulación. Documento preparado por Mauricio Álvarez, Fernando Gast y Sebastián Krieger. Ilustraciones de Robin Schiele.




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