//

miércoles, 1 de julio de 2015

La Fauna Terrestre de la Isla Malpelo


A finales de Mayo de 1998 un grupo de investigadores del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, en compañía de funcionarios del INVEMAR y de la Unidad Administrativa Especial del Sis- tema de Parques Naturales Nacionales, realizó en la isla Malpelo una serie de observaciones sobre la fauna terres- tre y marina. 

Malpelo, la única isla oceánica del Pacífico colombiano, es un pequeño promontorio rocoso abrupto con costas acantiladas. Se encuentra a 3°58’30’’ N, 81°35’40'’ W y está aislado del territorio continental colombiano por más de 300 kilómetros; el punto más cercano es la Bahía de Buenaventura a 188 millas náuticas (unos 330 kilómetros). Tiene una extensión de 35 ha y emerge unos 376 metros de altura sobre un mar monótono; rodeando la isla princi- pal hay diez pequeños peñascos. La isla es la cúspide de la cordillera dorsal de Mapelo, que se levanta paralela a la costa continental desde una profundidad de 4.000 metros. Malpelo es el punto más occidental de Colombia y le otor- ga al país 200 millas náuticas de mar territorial en el océano Pacífico (zona económica exclusiva). Sus aguas limitan con las de Costa Rica e incluso le da derecho sobre la Antártica, ya que según la Teoría de Defrontación, Malpelo “mira” directamente hacia el Continente Blanco y por con- siguiente le brinda a Colombia la oportunidad de reclamar una pequeña porción de territorio antártico.

A simple vista parece un montículo inhóspito, de aspecto desolado y carente de vegetación y fauna. Sin embargo, ha sido llamada la “roca viviente” por la gran variedad de organismos que la convierten en su hogar permanente o de paso. Los animales de la isla son bien peculiares: están bien adaptados al sustrato rocoso y en gran parte de- penden de le escasa vegetación y del aporte de nutrientes provenientes del mar.

La roca está habitada permanentemente por Infantes de la Marina Colombiana para ejercer soberanía territorial y periódicamente es visitada por turistas (por lo general gru- pos de buzos deportivos) y barcos pesqueros. Para los científicos del Instituto Humboldt el objetivo de la expedición consistió en recopilar información sobre los componentes de la fauna asociada a la isla. Durante varios días se realizaron colecciones de referencia de organismos terrestres y observaciones de campo sobre la composición de especies. Los resultados se presentan en el presente documento.

IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA ECOLOGÍA EN ISLAS Y SU SIGNIFICADO BIOGEOGRÁFICO

En general las investigaciones biológicas de islas han teni- do un valioso papel en el desarrollo de las teorías de evolución, biogeografía y ecología. Las ideas planteadas por Darwin y Wallase sobre la variabilidad de los organismos y la selección de las especies se originaron en la observación en islas tropicales. Igualmente, el planteamiento de la teoría sobre la influencia de los procesos de una población en la diversidad de las especies de una isla (Mac Arthur & Wilson 1967), ha tenido una trascendental influencia en el desarrollo de la ecología. A partir de esta teoría se han formulado distintas predicciones sobre inmigración, evolución y equi- librio de las especies resultantes.

El estudio de cada isla en particular es importante ya que representa eventos geográficos únicos y brinda la oportunidad de realizar investi- gaciones sobre los efectos del aislamiento geográfico en las especies. Las poblaciones residentes de las islas pueden expandir o mo- dificar su nicho, reducir el nivel de variabilidad genética o, si están aisladas por mucho tiempo, pueden formar nuevas especies. El caso de la isla Malpelo es particular ya que está ubicada en una zona de convergencia de importantes corrientes marinas por lo que sirve como puente para la fauna marina del Indo Pacífico y el Pacífico americano. Igualmente, está localizada en la confluencia de los vientos Alisos del sur y del norte, lo que le proporciona una gran cantidad de lluvia y humedad. Es importante mencionar que por su origen geológico, la isla no tiene fuentes de agua dulce (solamente se forman pequeños charcos de agua condensada y/o lluvia en fisuras de la roca) y que su fauna y vegetación han tenido que adaptarse a esta ruda condición. Desde los tiempos de la Colonia existen crónicas sobre pequeñas expediciones que han desembarcado en Malpelo. Sin embargo, la pri- mera vez que un científico visitó la isla fue en 1895: se trató de Townsend, quien realizó algunas colecciones de aves. Desde enton- ces algunas expediciones han llevado a cabo colectas e investigacio- nes. La expedición del Instituto Humboldt hizo énfasis en la fauna te- rrestre de la isla, ya que la flora está compuesta solamente por líque- nes, algas, musgos y unos pocos helechos.



RESULTADOS DE LA EXPEDICIÓN

Aves
Debido a lo pobre del sustrato rocoso de la isla, los nutrientes que necesitan los organismos vivos que la habitan provienen del mar y las aves son uno de los principales proveedores. Gracias a ellas se mantiene el equilibrio ecológico en la isla ya que el guano que produ- cen (rico en fosfato y minerales) sirve como fertilizante para la vegetación y como alimento para algunos invertebrados, reptiles y crustá- ceos. De la misma manera, el guano que es- curre con el agua lluvia al mar es la base para la existencia de algas y otras formas fitoplanctónicas, a su vez alimento de reptiles y crustáceos.

Para la isla Malpelo se habían registrado hasta la fecha de la expedición 20 especies de aves. Durante la visita se observaron 5 nuevas especies, todas ellas visitantes ocasionales. Algunas aves fueron colectadas y ahora se en- cuentran depositadas en el museo de ornitología del Instituto Humboldt en Villa de Leyva.

Nuevos registros de aves para la isla:

* Bubulcus ibis: esta garza originaria de África y del sur de Europa fue registrada por primera vez en el continente Americano en 1937; se desconoce si esta especie fue introducida por el hombre o si llegó como producto de una dis- persión natural. El primer registro publicado para la especie en Colombia fue en 1948 en el departamento del Valle, y en menos de sesen- ta años ha ampliado su distribución geográfica desde Argentina hasta Canadá. El hallazgo de esta garza en la isla Malpelo es una muestra de su gran capacidad de dispersión.

En la expedición se observaron dos individuos: un adulto con plumaje reproductivo y un juvenil que murió aparentemente de hambre dos días después de que la expedición llegara a la isla. * Tringa flavipes: entre agosto y abril es fre- cuente ver a este chorlito; por lo general a la orilla del mar, en ciénagas y en pantanos de agua dulce. Se reproduce en Norteamérica y a principios de agosto, cuando la temperatura y disponibilidad de alimento se reducen consi- derablemente, viaja en un vuelo directo hasta Suramérica. Permanece en el trópico hasta 8 meses al año y regresa a Norteamérica para reproducirse. Se le observó cazando al vuelo sobre el suelo rocoso en el interior de la isla. * Dendroica pensylvanica: A las aves de este grupo las llaman reinitas y pertenecen a una rara especie migratoria de Norteamérica en Colombia. Solo había sido registrada tres ve- ces en nuestro país: en Tolima, Valle del Cauca y Santander. Se reproduce en Norteamérica en hábitats secundarios y durante la migración tiende a utilizar zonas boscosas, especialmente
bosques desiduos, para alimentarse de peque- ños invertebrados y frutas que captura median- te rápidas maniobras al vuelo. En la isla Malpelo se observó un adulto con plumaje reproductivo cazando pequeños invertebrados al vuelo des- de áreas sombreadas entre las rocas.

* Setophaga ruticilla: Al igual que la anterior especie, es llamada reinita y se reproduce en Norteamérica en una gran variedad de hábitats boscosos y secundarios. Durante la migración de invierno se le observa también en una amplia gama de hábitats: manglares, rastrojos, bosques secos y húmedos, y a través de un amplio gradiente altitudinal. Se alimenta prefe- riblemente de invertebrados, y ocasionalmen- te (sobre todo durante la migración) de semi- llas y algunas frutas. Se le observó cazando al vuelo pequeños invertebrados sobre perchas expuestas.

* Empidonax traillii: Este atrapamoscas es un típico migratorio visitante del trópico. General- mente se le observa en zonas abiertas, bor- des de bosques y en matorrales arbustivos. La mayoría de los registros en Colombia han sido bajo los 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar, aunque existen reportes en la sa- bana de Bogotá a 2.600 msnm. Se les obser- vó cazando insectos al vuelo desde perchas expuestas. Los avistamientos de esta especie fueron realizados al lado del campamento de la Armada, en donde gran cantidad de material orgánico y sintético se acumula; aparentemente hay un gran número de insectos asociado a los desperdicios.

Todas las nuevas especies registradas, excep- tuando la primera, son migratorias del hemisferio norte. Seguramente quedaron atrapadas por los vientos que ocasionan el fenómeno del Niño y arribaron a la isla al desviarse de su ruta conocida. Es poco probable que los individuos observados en la isla consigan suficiente ali- mento para acumular la energía en forma de grasa, necesaria para su vuelta a al sitio de origen. Esto significa que es muy probable que mueran en la isla o en el mar al intentar conti- nuar con la migración.
Vale la pena mencionar que durante los prime- ros meses del año los vientos alisios causan fuertes corrientes con dirección sudoeste des- de el golfo de Panamá hacia el océano Pacífico, allí golpean las islas Malpelo y Galápagos.



Cuando estos vientos soplan fuerte y por lar- gos períodos de tiempo se forma la condición climática llamada El Niño. Los nuevos regis- tros obtenidos durante la expedición son una valiosa evidencia para demostrar que la pro- babilidad de colonización de áreas remotas por aves es un evento mucho más frecuente de lo que se supone. Sin embargo, son necesarias observaciones más periódicas de la avifauna presente en la isla para poder documentar mejor este fenómeno.

Otras aves de especial interés en la isla:

* Sula dactylatra: el «Piquero» es la especie más abundante de Malpelo; en 1945 Murphy estimó su población en 25.000 individuos. Las parejas son altamente territoriales y defienden activamente sus lugares de anidación, peque- ñas plataformas formadas por piedritas. En la fecha de la expedición del Instituto Humboldt se observaron juveniles en sus diferentes es- tados de desarrollo: huevos, polluelos y subadultos que ya pueden volar sin dificultad pero que aun son alimentados por sus padres. Aunque algunos individuos ya habían alcanza- do la edad reproductiva, la mayoría de la colo- nia se encontraba con juveniles en avanzado estado de desarrollo. Debido a su abundancia es probable que esta especie sea un impor- tante componente para mantener la cadena trófica en la isla: los excrementos y restos de pescado, polluelos muertos y cascaras de hue- vo de Sula dactylatra son la fuente principal de materia orgánica que recibe Malpelo. Y las po- blaciones de otras especies residentes depen- den de este material para su supervivencia. No obstante, se requieren investigaciones conti- nuadas de esta especie para conocer aspec- tos fundamentales de la biología y ecología de la isla. En este sentido, Malpelo ofrece exce- lentes condiciones y probabilidades para el desarrollo de investigaciones sobre la historia natural de los «Piqueros» y la fauna asociada.

* Fregata magnificens: se observaron más de 20 fragatas sobrevolando la isla y los islotes del sur. Pertenecen a un pequeño pero interesante grupo de aves marinas tropi- cales: son las únicas aves marinas que nunca se posan sobre el agua. Se alimentan de pe- ces voladores, calamares y son especialistas en robarle su presa a otras aves marinas; en relación con su peso tienen las alas más lar- gas de todas las aves.

* Anous stolidus o minutus: Se trata de dos especies diferentes, pero debido a su pareci- do es muy difícil distinguirlas. Las únicas dife- rencias son el tamaño y una ligera variación en la forma de la cola. Ambas son gregarias, de vuelo fuerte y rápido, nadan bien y general- mente se posan sobre el agua. Se alimentan de pequeños peces, como sardinas y anchoas. Más de 25 individuos de una o de las dos es- pecies fueron vistos perchados sobre las rocas a pocos metros del agua. Observacio- nes detalladas y la colecta de especímenes son importantes para poder determinar con pre- cisión el número de ejemplares de cada especie.

* Gygis alba: cinco individuos de esta llamati- va gaviota blanca fueron vistos volando o perchados sobre algunas grietas altas en los escarpes de la isla. Se colectó un macho con 120 g de peso. El contenido estomacal estaba conformado por pequeñas escamas de pes- cados. La información disponible sobre esta ave es muy escasa; este es el primer ejem- plar de la especie colectado para Colombia.

* Creagrus furcatus: Esta gran gaviota tiene más de medio metro de largo y es de hábitos nocturnos. Se alimenta de pequeños peces y calamares. Varios individuos fueron observa- dos volando en la noche alrededor del buque oceanográfico ARC Malpelo, seguramente atraídos por la luz de cubierta, comportamien- to que suele ser frecuente según la tripulación.

Reptiles
Como se mencionó anteriormente, los reptiles de la isla dependen de los desperdicios y restos de comida aportados por las aves, espe- cialmente por Piqueros. Las poblaciones de reptiles que habitan la isla presentan densida- des altas, en especial las de Anolis agassizi, que pertenece a la familia de las iguanas. Este lagarto, de color verdoso similar al de los líquenes que cubren las rocas, se alimenta de insectos (moscas, hormigas, grillos y escarabajos) y de cangrejos juveniles de la especie Gecarcinus malpilensis. Presenta un marca- do diformismo sexual (el macho posee un cres- ta negra) y tiene un comportamiento territorial.

El lagarto Diploglossus millepunctatus también es habitante de la isla. Llega a medir 27 cm de largo y se alimenta de los restos regurgitados por los piqueros para sus crías. Vale la pena mencionar que esta especie reconoce el soni- do de los polluelos de piqueros cuando van a ser alimentados, y se ubica alerta en grietas cerca de sus nidos.
La otra especie de reptiles que habita Malpelo es Phyllodactus transversalis, o lagarto geco. Aparentemente tiene hábitos nocturnos y se alimenta de insectos. Es el de mayor tamaño (alrededor de 30 cm de largo) y durante el día se refugia en grietas.

Se colectaron 9 individuos de Anolis agassizi, 5 de Diploglossus millepunctatus y 3 de Phyllodactus transversalis. Todos los ejempla- res colectados reposan en la colección de herpetología del Instituto Humboldt.

Invertebrados
Por tratarse de una isla oceánica, Malpelo po- see un alto grado de aislamiento, fenómeno especialmente interesante de investigar en la fauna de invertebrados. El material colectado
comprende 2 phylla, Annelida (lombrices y grupos cercanos) y Arthropoda (arañas, insectos y miriápodos). En este último grupo se distinguieron 5 clases, 13 órdenes y unas 25 familias, con alrededor de 40 especies. Se observaron otros artrópodos (por ejemplo, cangre- jos de la familia Gecarcinidae) e invertebrados, pero no se coleccionaron. A pesar de que la fauna de invertebrados de la isla es poco abun- dante, las escasas especies sirven como sus- tento alimenticio para los reptiles.

En cuanto a hormigas, en 1975 Wolda había registrado las siguientes especies: Odontomachus sp., Pheidole sp. y al parecer una Strumigenys (un género de hormigas de hojarasca o troncos caídos, depredadoras de colémbolos), hallada en el estómago de un lagarto. En la expedición se encontró una especie depredadora (Odontomachus bauri), una omnívora (Solenopsis sp) que no había sido registrada con anterioridad en la isla, y una de dieta generalista (Pheidole sp.). Se trata de una comunidad muy exigua y ecológicamente pobre, pues en la costa con- tinental más cercana pueden encontrarse más de 150 especies con gran amplitud de formas de vida. Con el nuevo registro de Solenopsis, la myrmecofauna de Malpelo comprende 4 géneros y 4 especies.

La única especie de hormiga determinada, Odontomachus bauri, po- see una distribución muy amplia en la Región Neotropical. Al parecer, fue introducida en la isla por el hombre, como sucedió en las Islas Galápagos. Las obreras de Malpelo, no obstante, poseen patrones de coloración diferentes a los de las poblaciones continentales. Aparente- mente, Malpelo no posee endemismos desde el punto de vista de hor- migas, aunque hay que esperar la definición del estatus taxonómico de las Solenopsis y Pheidole.

De la fauna de coleópteros (escarabajos) sobresale una especie de Platynus (Carabidae: Harpalinae: Platynini), ya que ni la familia ni el género habían sido registrados antes para Malpelo. Se confirmó que se trata de una nueva especie de carábido, con una morfología externa bastante inusual para el género y muy diferente a las poblaciones con- tinentales de Colombia y Ecuador, lo que sugiere que no se tarta de una introducción accidental, sino de un endemismo.

RECOMENDACIONES

* La isla presenta las condiciones ideales para realizar investigación científica en ecología, evolución y en comportamiento de las especies. Se trata de una oportunidad única en un sitio único; es entonces impor- tante estimular a las universidades y a sus estudiantes de pregrado y postgrado para que realicen investigaciones, haciendo énfasis en la relación de las especies con las cadenas tróficas.

* A pesar de que la isla representa un trampolín para la dispersión de numerosos organismos marinos, es muy poco lo que se conoce sobre su composición y ecología. Es entonces necesario reforzar la investi- gación de la biodiversidad que existe en la gran extensión de mar terri- torial que Malpelo le otorga a Colombia.

* Es urgente la implementación de mecanismos para aminorar los im- pactos que a largo plazo generan algunos métodos inadecuados de pesca (artesanal e industrial) y la extracción de material por parte de buzos. De la misma manera, es importante preparar medidas de prevención y reacción en caso de contaminación por vertimiento de hidro- carburos.

* Desgraciadamente no existe un manejo adecuado de las basuras que se producen en la isla. En los últimos años una zona al lado del campamento de los Infantes de Marina se ha utilizado como basurero y gran cantidad de desperdicios no biodegradables se han acumulado. Para evitar que el problema siga creciendo, se recomienda a la Armada Nacional que clasifique y que posteriormente retire los desechos. Con los cambios mensuales de guardia es posible sacar las basuras de la isla. Igualmente, es necesario inventariar el material que ingresa con los visitantes y comprobar que posteriormente salga otra vez de la isla con los turistas.

* La isla se ha llenado de graffitis, y aunque no se cree que esto afecte las poblaciones de fauna residente, sí contamina visualmente el entorno. Recomendamos a la Armada Nacional que lleve a cabo una ac- ción para borrar los graffitis y que elabore un libro de visitantes en donde los marinos puedan dejar registradas las anotaciones de su visita. La presencia del Estado en la isla debe respetar los entornos naturales.

* Los Infantes de Marina que prestan servicio en la isla tienen gran can- tidad de tiempo disponible que podrían dedicar al apoyo de actividades de investigación científica. Podrían cooperar en la toma de datos nece- sarios para el seguimiento de poblaciones de fauna en la isla. Reco- mendamos a la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Par- ques Nacionales Naturales proponer proyectos de investigación que contemplen la colaboración activa de la Marina. Este mecanismo podrá ampliar la comprensión de la biología de la isla y será a la vez un medio de educación y formación.

* Dada la abundancia e importancia trófica de las aves, en especial de las marinas, se ha propuesto elaborar una guía de las especies de Malpelo. Este manual, más que un documento de dominio público, pre- tende dar a los Infantes de Marina residentes una herramienta para co- nocer las diferentes especies locales. Con esta capacitación podrán recolectar información periódica de gran utilidad para el conocimiento y estudio de la isla.

* A pesar de que Colombia es miembro adherente del Tratado Antártico desde 1988, para poder reclamar territorialidad en la Antártica ante la comunidad internacional, debe desarrollar planes de investigación cien- tífica de gran calidad del ambiente antártico.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA


* Blake , E.B. 1939 The Auk, 56, P 470.
* Dugand, A. 1954 Bubulcus ibis ibis (Linnaeus) en Colombia. Lozania (Acta Colombiana), No.8, pp.1-7.
* Gorman, George C. Y T.L. Chorba. 1975. Terrestrial Biology of Malpelo Island: a Historical Review. En The Biological Investigation of Malpelo Island, Colombia, ed. J.B.Graham. Smithsonian Contributions to Zoology 176: 9-12.
* Graham, J. B. 1975. Introduction. The Biological Investigation of Malpelo Island, Colombia. En Smithsonian Contributions to Zoology 176: 1-8.
* Mac Arthur , R. H., and E. O. Wilson. 1967. The theory of island biogeography. Princeton University Press, Princeton, N. J.
* Townsend, C. H. 1895 Birds from Cocos and Malpelo Islands, with notes on petrels obtained at sea. Bull. Mus. Comp Zool., Harvard, 27:121- 126.
* Wetmore. A. 1951. Smiths. Miscel. Coll., 117, N° 2 P. 1
* Wolda, H. 1975. The Ecosystem of Malpelo Island. En: The Biological Investigation of Malpelo Island, Colombia, ed. J.B.Graham. Smithsonian Contributions to Zoology 176: 21-76


El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt tiene como misión promover, coordinar y realizar investiga- ción estratégica para la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica en Colombia.

El equipo de la expedición estuvo conformado por Fernando Gast, Mauricio Álvarez y Elvia González del Instituto Humboldt. Oscar Solano y Hernando Hernández del Invemar, Sandra Bessudo, César Murillo, Luis Cadena, Pedro Londoño y Mario Silva de la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales. La logística del transporte, seguridad en el mar, alimentación y hospe- daje fue asumida por el Capitán Julio E. Vargas del ARC Malpelo de la Armada Nacional, y por toda la tripulación. Documento preparado por Mauricio Álvarez, Fernando Gast y Sebastián Krieger. Ilustraciones de Robin Schiele. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario